
Fincas de recreo cuidadas durante todo el año
Cuando hay árboles grandes en la finca, los miramos en cada visita y te avisamos si alguno tiene ramas secas o se inclina.
Fincas y parcelas
Esquíroz es un pueblo pequeño, concejo de la cendea de Galar, de casas con huerta, frutales y parcelas que en primavera se llenan de hierba. Desbrozamos, podamos y dejamos la finca en orden, con visitas fijas o solo en las épocas clave del año.
Casas de pueblo con huerta, frutales que llevan años sin podar y parcelas que piden desbroce en primavera y otra pasada en verano.

Cuando hay árboles grandes en la finca, los miramos en cada visita y te avisamos si alguno tiene ramas secas o se inclina.
Fincas y parcelas
Después de cada visita te dejamos una nota con lo hecho y con lo que hemos visto, como un gotero que pierde o un seto que se abre.
Jardines de particulares
¿Administras varias comunidades? Tendrás un solo interlocutor para todas, con sus planes y sus avisos separados por finca.
Comunidades y urbanizaciones
¿Hotel con jardín a la vista de los huéspedes? Ajustamos los días de siega a la ocupación y evitamos las horas del desayuno.
Zonas verdes de empresas
Si el terreno linda con monte o con campos, abrimos una franja limpia alrededor de la casa para que el fuego no llegue tan fácil.
Desbroce de terrenos
Consejo: no desmoches los árboles de adorno; la copa rebrota llena de ramas débiles que luego parte el viento.
Poda de setos y árboles
En árboles muy altos trabajamos con trepa o con plataforma y acotamos el suelo para que nadie pase por debajo.
Tala de árboles
Las enmiendas mejoran el suelo del jardín: materia orgánica en tierras pesadas y acolchado para guardar humedad en verano.
Plagas y abonado
Consejo: en primavera el césped crece deprisa con las lluvias; espaciar las siegas obliga luego a cortar demasiado de golpe.
Corte y cuidado del césped
Si la presión no da para todos los aspersores a la vez, dividimos los sectores para que cada uno riegue como debe.
Riego automáticoEn un pueblo como este, el jardín de la casa suele seguir en una parcela que nadie siega con regularidad: la trasera, la era, la campa junto al camino. Con las lluvias de primavera la hierba se dispara, asoman zarzas en las esquinas y al poco ya no se puede entrar. Desbrozamos con hilo o con disco según lo que haya, cortamos las zarzas desde la cepa para que tarden más en volver y repasamos márgenes y lindes antes del verano, cuando un herbazal seco junto a la casa preocupa con razón.
Los frutales son otra historia. Manzanos, perales, ciruelos o algún nogal más antiguo que la propia casa suelen pasar años sin tijera, con ramas cruzadas, chupones verticales y madera seca en el centro. Los podamos a finales del invierno, pasadas las heladas fuertes, aclarando la copa para que entre sol y aire y la fruta madure mejor. En los que llevan mucho tiempo abandonados repartimos la poda en varias temporadas, porque un corte drástico de golpe los debilita y los llena de brotes inútiles.
El invierno aquí es de heladas frecuentes, y eso marca el calendario: la poda gruesa espera a que pase lo peor del frío, el césped no se pisa mientras amanece blanco y el grifo o el riego de la huerta se cierran y se vacían a tiempo. Muchas familias nos llaman solo para lo imprescindible: un desbroce en primavera, otro a final de verano y la poda de invierno. Otras prefieren visitas mensuales. En los dos casos nos llevamos ramas y hierba, y si hay mucha madera de poda la astillamos allí mismo.
Población: ~350 hab.
Desde Pamplona: A unos 6 km de Pamplona
Para una casa con parcela nos sirve una foto de la zona más descuidada, cuántos frutales hay más o menos y si se puede entrar con la desbrozadora sin rodeos. Así sabemos qué herramienta llevar y cuánto trabajo tiene la primera visita.
Depende de cuánto crezca y del uso que tenga, pero lo mínimo razonable son dos pasadas: una a final de primavera y otra cuando acaba el verano. Si la parcela está pegada a la casa o a otras viviendas, a veces compensa una tercera para que la hierba no llegue a secarse alta.
La poda principal se hace en reposo, a finales del invierno y antes de que se hinchen las yemas, evitando los días de helada. En verano cabe una poda en verde suave para quitar chupones. Cada especie tiene su matiz: el cerezo y el nogal, por ejemplo, llevan mejor los cortes al final del verano que en pleno invierno.
Sí. Primero lo vemos: si está seco, hueco o inclinado hacia el tejado, lo talamos por tramos para que no caiga entero ni toque nada. Después podemos sacar o triturar el tocón y llevarnos la madera, o dejártela cortada para leña. Si hiciera falta permiso del ayuntamiento, te lo decimos antes.
Sí. En casas con parcela grande es bastante habitual un plan corto con los trabajos que de verdad hacen falta: desbroces de primavera y verano, poda de frutales y setos en invierno y una limpieza de hoja en otoño. Te lo dejamos por escrito con la época aproximada de cada visita.
Las vigilamos en cada visita: pulgón en los brotes tiernos, orugas, cochinilla en la corteza u hongos en las hojas. Primero probamos lo que no es químico, como retirar las partes afectadas o ventilar la copa con la poda. Si hace falta tratar, usamos productos autorizados para jardín, lo justo y en su época.
Dinos qué superficie tiene la parcela, cuántos frutales hay y cuándo se desbrozó por última vez, y te decimos qué trabajos tocan.